
En una comercializadora de electricidad o gas, la tesorería no es simplemente una parte más de la administración. Por la naturaleza de los flujos de cobros y pagos, es un área crítica para asegurar las compras en OMIE, pagar las liquidaciones de MEFF, cubrir garantías, anticipar necesidades futuras, liquidar costes de distribución y mantener una actividad estable en un mercado que cambia a diario.
El problema aparece cuando la empresa mantiene procesos rígidos: un único ciclo de facturación, revisiones manuales, remesas generadas a mano y una entrada de liquidez difícil de prever.
En ASIC XXI vemos este escenario con frecuencia, y también la diferencia cuando una comercializadora adopta procesos de facturación más ágiles y flexibles, junto con sistemas automatizados de cobro. La mejora en liquidez y eficiencia operativa es inmediata.
La tesorería: el área que sostiene la operativa diaria de una comercializadora
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Proceso de facturación: más rápido y más flexible
Dotar al proceso de facturación de rapidez y flexibilidad permite adaptar los ciclos de cobro a la realidad operativa de cada comercializadora. No todas las carteras son iguales y no todos los clientes requieren el mismo tratamiento.
Con un sistema avanzado:
- Los cierres parciales distribuyen la entrada de liquidez a lo largo del mes.
- Las curvas horarias, peajes y recargos se integran sin cálculos manuales.
- Las correcciones pueden realizarse sin bloquear procesos ni generar abonos innecesarios.
- La empresa obtiene trazabilidad completa del cálculo y del proceso.
El resultado: una tesorería más predecible y una reducción significativa de errores. La comercializadora deja de depender de un único pico mensual y pasa a gestionar su liquidez de forma estratégica.
Remesas automatizadas: el cobro sin fricciones
En muchas comercializadoras, la generación de remesas SEPA sigue siendo manual: un proceso lento, con riesgo de error y con poco control sobre los tiempos de cobro.
Cuando las remesas se automatizan:
- Los ficheros SEPA se generan tras la emisión de las facturas sin intervención manual.
- Los cobros se programan para optimizar la entrada de liquidez.
- Las devoluciones se detectan y gestionan desde el propio sistema.
- El proceso de recobro se realiza bajo reglas predefinidas y con total transparencia.
- La conciliación bancaria deja de ser un cuello de botella.
El resultado es una tesorería más estable y un modelo de cobro más eficiente, clave para crecer con estabilidad.
Antes y después: el impacto real en la tesorería
Antes: un modelo lento, rígido y expuesto a errores
Una comercializadora con procesos manuales suele encontrarse con:
- Facturas emitidas sin optimizar los tiempos de cobro.
- Validaciones manuales que consumen tiempo y generan errores.
- Remesas tardías y sin seguimiento automatizado.
- Impagos frecuentes por falta de control.
- Liquidez irregular y tardía.
Además, suele carecer de previsiones fiables sobre:
- Liquidaciones pendientes por operador de mercado.
- Cambios bruscos en precios de la energía o servicios de ajuste.
- Variaciones significativas en el portfolio.
Estos factores pueden generar tensiones de tesorería que afectan a la compra de energía, a los avales y a la capacidad de reacción ante variaciones del mercado.
Después: una operación fluida, trazable y estable financieramente
Al implementar facturación ágil, remesas automatizadas y un sistema de previsiones:
- Los ciclos de facturación se vuelven estables y predecibles, alineados con las lecturas de distribuidoras.
- Los cierres parciales estabilizan la entrada de caja.
- Los datos horarios, peajes y recargos se integran automáticamente.
- Las remesas automáticas reducen los tiempos de cobro entre un 30% y un 40%.
- Las devoluciones se gestionan de forma inmediata.
- La previsión de ingresos y gastos se vuelve fiable y accesible, facilitando la gestión de caja.
La comercializadora deja de trabajar “a final de mes” y pasa a controlar de forma real su liquidez.
Cómo mejora la tesorería en el día a día
Liquidez más predecible
Con ciclos regulares y remesas automatizadas, la empresa sabe cuándo cobrará y puede planificar compras y garantías con antelación.
Menos impagos
La automatización reduce errores y devoluciones. El sistema guía el recobro y permite un seguimiento preciso.
Menor carga administrativa
El equipo dedica menos tiempo a tareas repetitivas y más a análisis de margen, optimización tarifaria o soporte técnico.
Mejor trazabilidad y cumplimiento normativo
Cada cálculo, factura y remesa queda registrada, facilitando auditorías y el cumplimiento frente a CNMC u otros organismos.
El papel de BOMP en la optimización financiera
En ASIC XXI desarrollamos BOMP, un software diseñado específicamente para comercializadoras de electricidad y gas, con un objetivo claro: facilitar la operación y maximizar la eficiencia económica.
BOMP permite:
- Facturación totalmente configurable y flexible.
- Automatización de procesos administrativos y contables.
- Remesas SEPA en un clic y seguimiento de devoluciones.
- Integración con datos horarios, curvas, peajes y componentes regulados.
- Paneles de tesorería para prever cobros y tomar decisiones informadas.
En definitiva, convierte la tesorería en una herramienta estratégica, no en una fuente de incertidumbre.
En definitiva, la tesorería es uno de los elementos más sensibles de una comercializadora. Optimizarla no requiere grandes transformaciones, sino procesos más inteligentes: facturación flexible, remesas automatizadas y un software especializado como BOMP.
En ASIC XXI acompañamos a las comercializadoras para operar con más seguridad, más eficiencia y una mejor gestión financiera.
Si quieres evaluar tu operativa actual o implementar estas mejoras, podemos ayudarte desde el primer paso.
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